A los jefes del narcotráfico les gusta presumir rarezas como botas de piel de tortuga marina o construir zoológicos privados en sus mansiones.
También ganan dinero al compartir sus rutas con traficantes ilegales de animales que empacan colibríes en cajas de cigarrillos y jóvenes monos en ductos de aire acondicionado de autos, para ser vendidos en el ávido mercado de mascotas de Estados Unidos.
La violenta guerra del narcotráfico causó la muerte de unas 5,700 personas en México el año pasado. Algunos rumores hablan de capos arrojando a sus enemigos a los grandes felinos, como comida.
Se estima que el tráfico ilegal de especies vivas en todo el mundo alcanza unos 20,000 millones de dólares al año, según datos de Interpol. Algunos animales son usados como ingredientes en medicina tradicional asiática, afrodisíacos o accesorios de lujo.
China y Estados Unidos son los dos mayores mercados en el mundo para mascotas prohibidas y productos animales, lo que hace que la frontera norte de México un movido corredor de exportación de especies exóticas, desde Latinoamérica y otras partes del mundo.
"Hay alguna evidencia de que la misma gente está traficando en ambos (drogas y animales)", dijo Allan en Ciudad de México, donde Traffic está ayudando a entrenar a inspectores para que descubran cargamentos ilegales de animales.
En el 2007, en la mayor operación en su tipo, agentes encubiertos del Servicio de Vida Salvaje y Acuática de Estados Unidos pasaron tres años infiltrándose en un grupo de traficantes de pieles de tortuga marina en peligro de extinción desde México hasta ciudades tan al norte como Chicago.
A ambos lados de la frontera fueron halladas drogas ilegales durante la investigación, dijo el agente Nicholas Chavez.
En Estados Unidos, se decomisó marihuana en uno de los almacenes que fueron encontrados llenos de botas de pieles de animal. En el lado mexicano, traficantes se ofrecieron a transportar cocaína junto con las pieles de las tortugas casi extintas.
